Introducción.
El ser humano es un ser sumamente
complejo; esto debido a su sociabilidad, su ideología y los comportamientos que
aprende y, en algunos casos, hereda. Hacer un análisis de los seres humanos,
sería la tarea más compleja del mundo, ya que se tendrían que analizar hechos,
historias, comportamientos, costumbres y una infinidad de datos que nos
pudieran dar una idea, aunque fuera vaga, del entorno en que se desarrollan.
En este ensayo abordaremos el tema de
la realidad social mexicana y el proceso psicológico que puede influir en la sociabilización.
Para esto me basaré en el texto de Samuel Ramos “Psicoanálisis del mexicano” en
donde se hace un análisis del pensamiento y comportamiento de la sociedad
nacional. Cabe mencionar que sólo
esbozaré una idea del porqué el mexicano se comporta de cierta manera. El
tratar de explicar el comportamiento del mexicano nos llevaría varias tesis.
Trataré de analizar el porqué del
pensamiento nacional y cómo influye en su comportamiento como individuo, como
sociedad y finalmente como país. Hablaré de cómo el mexicano se comporta y,
mejor aún, cómo se ve a sí mismo. Esto es de relevancia porque el mexicano
tiene una manera singular de verse, pero el cómo se ve para otras sociedades,
dista mucho de la realidad.
Dentro de la sociedad mexicana hay
diferentes tipos de personajes, por tal
motivo, haré una breve referencia a estos sectores y trataré de analizar el papel
que juegan dentro de esta. A la par, se analizará como el mexicano toma estas
críticas y como pueden influir en su ideología.
Desarrollo.
Pensamiento
mexicano.
El mexicano es una creatura muy
interesante, es un ser que no tiene una identidad propia, pero que a la vez
puede tener varias. Es decir, más allá de ser camaleónico, el mexicano se
adapta a la ideología y a la identidad que más le convenga. Por ejemplo, el
mexicano no se considera y nunca se considerará descendiente de los españoles,
no aceptará la conquista, pero a la vez critica, demerita e incluso humilla a
los sectores indígenas de su país. No quiere ser llamado náhuatl, tarahumara o
ningún otro nombre de las culturas ancestrales, prefiere adaptarse a otras
culturas y buscar algo de “civilización”
antes que voltear a ver hacia su pasado. Esto es de relevancia debido a
que desde la formación de México como país siempre volteo hacía otras latitudes
para copiar modelos tanto económicos como políticos para poder “medio”
desarrollarse como estado.
El
personaje del mexicano.
En el texto de Samuel Ramos se habla
de “El Pelado”. Este es “el desecho humano de la gran ciudad”[1]. En los tiempos modernos
este “pelado” tiene otros nombres: “naco” o “chaka”, por ejemplo. Este es el
clásico ser nacido en los barrios más bajos de la ciudad y que ha tenido que
luchar por su supervivencia.
Discrepo un poco de la idea o el concepto de
Samuel Ramos, debido a que el ambiente en el que se desarrollan y conviven hace
de este ser un “animal” agresivo. Samuel Ramos menciona que esta ferocidad la
ejerce sólo para asustar a los demás, y es cierto, pero no olvidemos que a esta
ciudad también se le conoce como “la jungla de asfalto” y en una jungla sólo el
más fiero y el más fuerte sobrevive. De
ninguna manera justifico el
comportamiento de este ser, “el pelado”, pero se debe analizar el fenómeno
desde diversas aristas y la más acertada sería la de la vida dentro de esta
jungla, con todo y sus carencias. Debo reconocer que en algunos mexicanos sí adoptan este papel del “pelado”
para “elevar el tono de su “yo” deprimido”[2] .
Otra cuestión interesante es la
importancia que le dan al falo. Como menciona Samuel Ramos pareciera que ahí
reside su poder, un poder que no pueden ejercer política, económica ni
socialmente. Este falo los hace semi-omnipotentes y, por tal motivo, el
mexicano le brinda tanta importancia al miembro masculino.
En el tema de la valentía el mexicano
se jacta de ser “muy macho”, una vez más apelando a su virilidad. Aquí debo
mencionar que nuestros ancestros, los aztecas, se caracterizaban por ser un
pueblo guerrero; si bien es cierto que nuestros genes ya no son puros y somos
una mezcolanza de varios genes, algo de aquella valentía y de esa ferocidad
debió de habernos quedado. La problemática radica en que esa valentía muchas
veces es mal entendida y mal operada con las personas y en lugares equivocados.
El mexicano de la ciudad es un
personaje más que interesante. Es éste quien más discrimina y quien más adopta
ideas, estereotipos y modas extranjeras. Quien menos quiere tener roce con su
pasado y, consecuentemente, el que menos identidad tiene. No conforme con eso,
el mexicano es un claro ejemplo de la desconfianza y la desorganización. En él
no hay mañana, no hay futuro. Esto afecta directamente en la sociedad y en el
Estado como proyecto de nación. El mexicano quiere todo rápido y fácil. Por eso
no hay cambios sustanciosos, creemos o queremos que el cambio se dé de un día
para otro. No soy pro-panista, pero considero que cuando fue el sexenio de
Vicente Fox, las personas querían un cambio rápido, que al otro día se viera el
progreso. Esto es imposible debido a que los cambios verdaderamente importantes
se dan con el tiempo y la paciencia es la mejor aliada.
El
mexicano miedoso
El mexicano vive con miedo y con
desconfianza. Esta desconfianza provoca en el mexicano un comportamiento
semi-salvaje. En donde prefiere mil veces que le pase algo malo a su semejante
antes que a él. De ahí dichos como “de que lloren en mi casa a que lloren en la
suya, mejor que lloren en la suya”, en donde se muestra el poco o nulo interés
por el semejante.
“El mexicano está siempre temeroso de
todo, y vive alerta, presto a la defensiva”[3], este temor se puede
apreciar en todo los ámbitos, desde el hogar, el trabajo, la escuela, el futbol
y, por supuesto, el Estado. La problemática no es el temor, todos los hombres
lo sentimos, sino el no poder afrontarlo. Nuestro miedo a salir adelante, a ser
un buen hijo, un buen padre o un buen esposo. Nuestro miedo a ser una potencia
como nación y colocarnos dentro de los grandes países. Nuestro temor a ser
siempre una nación sometida y sin identidad ni valores propios. “Temer algo
hace que la cosa se cumpla; cuando la gente cede al miedo pierde energía e
impulso. Su inseguridad se traduce en inacción, lo que la vuelve más insegura y
así sucesivamente”[4] como un gran círculo vicioso.
Conclusiones
El mexicano tiene diversas cualidades,
pero a la vez tiene muchas carencias. Como se menciona en la lectura de Samuel
Ramos “es perjudicial cambiar o ignorar su carácter cuando este es contrario a
su destino y la única manera de cambiar es darse cuenta de él”[5]. A mí parecer, el problema más apremiante del
mexicano no es que no se dé cuenta de su situación, ya que de antemano la
conoce. El problema radica en que no intenta nada por remediarlo. El mexicano
pareciera tener “una excesiva autocomplacencia y tener un disfrute en ese
estado”[6] esto es lo realmente
preocupante. El texto de Samuel Ramos fue escrito en los años 30´s y pareciera
que describe a la sociedad actual. Es decir, el mexicano no evoluciona y esto
es lo preocupante y lamentable.
Cada uno de los personajes sigue
viviendo en nuestras calles como hace 80 años, con las mismas actitudes, los
mismos gestos, las mismas mañas, con
otros nombres e incluso en una situación más violenta, pero al mexicano
pareciera no importarle y pareciera decir “podría ser peor”. Esto es lo
preocupante, el conformismo del mexicano, incapaz de exigir, de luchar y de
tratar de crear una nueva visión de su realidad. Aún así el mexicano cuestiona
su gobierno, tacha a los políticos de corruptos, de mentirosos, de rateros, de
pusilánimes. Sin saber, o sin querer darse cuenta, que esos políticos se forman en sus casas, en
sus escuelas, en sus colonias, convive con ellos y éstos sólo son el reflejo de
la sociedad en la que se vive. “Platón sostenía que el Estado es una imagen
agrandada del individuo”[7].
El mexicano no tiene identidad y eso
es un tema importante. No tiene bases y sin ellas no se puede edificar nada. No
hay una identidad ni un proyecto de nación, lo peor es que pareciera que
no les interesa. El vivir aquí y el
ahora, es lo que realmente le interesa al mexicano. Su nacionalismo sólo se
muestra el 15 de Septiembre y cuando la selección mexicana de futbol juega y
gana en el mundial. Ahí si nos damos un festín de nacionalismo y esto es lo más
triste.
“El
problema de la “nacionalización” de un pueblo consiste, en primer término, en
crear sanas condiciones sociales como base de la educación individual; porque sólo
aquél que haya aprendido en el hogar y en la escuela a apreciar la grandeza
cultural y, ante todo, la grandeza política de su propia patria, podrá sentir y
sentirá el íntimo orgullo de ser súbdito de esa nación. Sólo se puede luchar
por aquello que se ama. Y se ama lo que se respeta, pudiéndose respetar
únicamente aquello que se conoce”[8].
BIBLIOGRAFÍA
Castellanos
Rosario. “La abnegación: una virtud loca“en Mujer
de palabras. Artículos rescatados de Rosario Castellanos, vol. II.
Compilación, introducción y notas Andrea Reyes, CONACULTA, México. Pp. 663-668.
Greene
Robert. ”La actitud medrosa” en La ley 50,
primera edición, Océano, México, 2013. Pp. 21-24.
Hitler
Adolf. “Las experiencias de mi vida en Viena” en Mi Lucha, primera edición. Primera edición completa en castellano,
ed. Wotan, Barcelona, 1995. Pp. 29-61.
Ramos
Samuel. “Psicoanálisis del mexicano” en El
ensayo mexicano moderno, selección, introducción y notas de José Luis
Martínez. 3ra reimpresión, Fondo de Cultura Económica, México, 1995. Pp.
487-503.
[1]
Samuel Ramos “Psicoanálisis del mexicano” pág.491
[2] Ídem.
[3] Ibíd. Pág. 497
[4]
Robert Greene”Introducción. “La actitud medrosa” pág. 23
[5]
Óp. cit. pág. 487
[6] Rosario Castellanos “La abnegación: una
virtud loca” pág. 666.
[7] Óp. Cit. Pág. 490
[8] Adolf Hitler, “las experiencias de mi vida
en Viena” pág. 39

