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sábado, 12 de octubre de 2013

El lastre mexicano



Introducción.

El ser humano es un ser sumamente complejo; esto debido a su sociabilidad, su ideología y los comportamientos que aprende y, en algunos casos, hereda. Hacer un análisis de los seres humanos, sería la tarea más compleja del mundo, ya que se tendrían que analizar hechos, historias, comportamientos, costumbres y una infinidad de datos que nos pudieran dar una idea, aunque fuera vaga, del entorno en que se desarrollan.

En este ensayo abordaremos el tema de la realidad social mexicana y el proceso psicológico que puede influir en la sociabilización. Para esto me basaré en el texto de Samuel Ramos “Psicoanálisis del mexicano” en donde se hace un análisis del pensamiento y comportamiento de la sociedad nacional.  Cabe mencionar que sólo esbozaré una idea del porqué el mexicano se comporta de cierta manera. El tratar de explicar el comportamiento del mexicano nos llevaría varias tesis.

Trataré de analizar el porqué del pensamiento nacional y cómo influye en su comportamiento como individuo, como sociedad y finalmente como país. Hablaré de cómo el mexicano se comporta y, mejor aún, cómo se ve a sí mismo. Esto es de relevancia porque el mexicano tiene una manera singular de verse, pero el cómo se ve para otras sociedades, dista mucho de la realidad.

Dentro de la sociedad mexicana hay diferentes  tipos de personajes, por tal motivo, haré una breve referencia a estos sectores y trataré de analizar el papel que juegan dentro de esta. A la par, se analizará como el mexicano toma estas críticas y como pueden influir en su ideología.


Desarrollo.

Pensamiento mexicano.

El mexicano es una creatura muy interesante, es un ser que no tiene una identidad propia, pero que a la vez puede tener varias. Es decir, más allá de ser camaleónico, el mexicano se adapta a la ideología y a la identidad que más le convenga. Por ejemplo, el mexicano no se considera y nunca se considerará descendiente de los españoles, no aceptará la conquista, pero a la vez critica, demerita e incluso humilla a los sectores indígenas de su país. No quiere ser llamado náhuatl, tarahumara o ningún otro nombre de las culturas ancestrales, prefiere adaptarse a otras culturas y buscar algo de “civilización”  antes que voltear a ver hacia su pasado. Esto es de relevancia debido a que desde la formación de México como país siempre volteo hacía otras latitudes para copiar modelos tanto económicos como políticos para poder “medio” desarrollarse como estado.

El personaje del mexicano.

En el texto de Samuel Ramos se habla de “El Pelado”. Este es “el desecho humano de la gran ciudad”[1]. En los tiempos modernos este “pelado” tiene otros nombres: “naco” o “chaka”, por ejemplo. Este es el clásico ser nacido en los barrios más bajos de la ciudad y que ha tenido que luchar por su supervivencia. 

Discrepo un poco de la idea o el concepto de Samuel Ramos, debido a que el ambiente en el que se desarrollan y conviven hace de este ser un “animal” agresivo. Samuel Ramos menciona que esta ferocidad la ejerce sólo para asustar a los demás, y es cierto, pero no olvidemos que a esta ciudad también se le conoce como “la jungla de asfalto” y en una jungla sólo el más fiero y el más fuerte  sobrevive. De ninguna manera  justifico el comportamiento de este ser, “el pelado”, pero se debe analizar el fenómeno desde diversas aristas y la más acertada sería la de la vida dentro de esta jungla, con todo y sus carencias. Debo reconocer que en algunos  mexicanos sí adoptan este papel del “pelado” para “elevar el tono de su “yo” deprimido”[2] .  

Otra cuestión interesante es la importancia que le dan al falo. Como menciona Samuel Ramos pareciera que ahí reside su poder, un poder que no pueden ejercer política, económica ni socialmente. Este falo los hace semi-omnipotentes y, por tal motivo, el mexicano le brinda tanta importancia al miembro masculino. 

En el tema de la valentía el mexicano se jacta de ser “muy macho”, una vez más apelando a su virilidad. Aquí debo mencionar que nuestros ancestros, los aztecas, se caracterizaban por ser un pueblo guerrero; si bien es cierto que nuestros genes ya no son puros y somos una mezcolanza de varios genes, algo de aquella valentía y de esa ferocidad debió de habernos quedado. La problemática radica en que esa valentía muchas veces es mal entendida y mal operada con las personas y en lugares equivocados.

El mexicano de la ciudad es un personaje más que interesante. Es éste quien más discrimina y quien más adopta ideas, estereotipos y modas extranjeras. Quien menos quiere tener roce con su pasado y, consecuentemente, el que menos identidad tiene. No conforme con eso, el mexicano es un claro ejemplo de la desconfianza y la desorganización. En él no hay mañana, no hay futuro. Esto afecta directamente en la sociedad y en el Estado como proyecto de nación. El mexicano quiere todo rápido y fácil. Por eso no hay cambios sustanciosos, creemos o queremos que el cambio se dé de un día para otro. No soy pro-panista, pero considero que cuando fue el sexenio de Vicente Fox, las personas querían un cambio rápido, que al otro día se viera el progreso. Esto es imposible debido a que los cambios verdaderamente importantes se dan con el tiempo y la paciencia es la mejor aliada.

El mexicano miedoso

El mexicano vive con miedo y con desconfianza. Esta desconfianza provoca en el mexicano un comportamiento semi-salvaje. En donde prefiere mil veces que le pase algo malo a su semejante antes que a él. De ahí dichos como “de que lloren en mi casa a que lloren en la suya, mejor que lloren en la suya”, en donde se muestra el poco o nulo interés por el semejante.

“El mexicano está siempre temeroso de todo, y vive alerta, presto a la defensiva”[3], este temor se puede apreciar en todo los ámbitos, desde el hogar, el trabajo, la escuela, el futbol y, por supuesto, el Estado. La problemática no es el temor, todos los hombres lo sentimos, sino el no poder afrontarlo. Nuestro miedo a salir adelante, a ser un buen hijo, un buen padre o un buen esposo. Nuestro miedo a ser una potencia como nación y colocarnos dentro de los grandes países. Nuestro temor a ser siempre una nación sometida y sin identidad ni valores propios. “Temer algo hace que la cosa se cumpla; cuando la gente cede al miedo pierde energía e impulso. Su inseguridad se traduce en inacción, lo que la vuelve más insegura y así sucesivamente”[4]  como un gran círculo vicioso.

Conclusiones

El mexicano tiene diversas cualidades, pero a la vez tiene muchas carencias. Como se menciona en la lectura de Samuel Ramos “es perjudicial cambiar o ignorar su carácter cuando este es contrario a su destino y la única manera de cambiar es darse cuenta de él”[5].  A mí parecer, el problema más apremiante del mexicano no es que no se dé cuenta de su situación, ya que de antemano la conoce. El problema radica en que no intenta nada por remediarlo. El mexicano pareciera tener “una excesiva autocomplacencia y tener un disfrute en ese estado”[6] esto es lo realmente preocupante. El texto de Samuel Ramos fue escrito en los años 30´s y pareciera que describe a la sociedad actual. Es decir, el mexicano no evoluciona y esto es lo preocupante y lamentable. 

Cada uno de los personajes sigue viviendo en nuestras calles como hace 80 años, con las mismas actitudes, los mismos gestos, las mismas mañas,  con otros nombres e incluso en una situación más violenta, pero al mexicano pareciera no importarle y pareciera decir “podría ser peor”. Esto es lo preocupante, el conformismo del mexicano, incapaz de exigir, de luchar y de tratar de crear una nueva visión de su realidad. Aún así el mexicano cuestiona su gobierno, tacha a los políticos de corruptos, de mentirosos, de rateros, de pusilánimes. Sin saber, o sin querer darse cuenta,  que esos políticos se forman en sus casas, en sus escuelas, en sus colonias, convive con ellos y éstos sólo son el reflejo de la sociedad en la que se vive. “Platón sostenía que el Estado es una imagen agrandada del individuo”[7]. 

El mexicano no tiene identidad y eso es un tema importante. No tiene bases y sin ellas no se puede edificar nada. No hay una identidad ni un proyecto de nación, lo peor es que pareciera que no  les interesa. El vivir aquí y el ahora, es lo que realmente le interesa al mexicano. Su nacionalismo sólo se muestra el 15 de Septiembre y cuando la selección mexicana de futbol juega y gana en el mundial. Ahí si nos damos un festín de nacionalismo y esto es lo más triste.

“El problema de la “nacionalización” de un pueblo consiste, en primer término, en crear sanas condiciones sociales como base de la educación individual; porque sólo aquél que haya aprendido en el hogar y en la escuela a apreciar la grandeza cultural y, ante todo, la grandeza política de su propia patria, podrá sentir y sentirá el íntimo orgullo de ser súbdito de esa nación. Sólo se puede luchar por aquello que se ama. Y se ama lo que se respeta, pudiéndose respetar únicamente aquello que se conoce”[8].



BIBLIOGRAFÍA

Castellanos Rosario. “La abnegación: una virtud loca“en Mujer de palabras. Artículos rescatados de Rosario Castellanos, vol. II. Compilación, introducción y notas Andrea Reyes, CONACULTA, México. Pp. 663-668.
Greene Robert. ”La actitud medrosa” en La ley 50, primera edición, Océano, México, 2013. Pp. 21-24.
Hitler Adolf. “Las experiencias de mi vida en Viena” en Mi Lucha, primera edición. Primera edición completa en castellano, ed. Wotan, Barcelona, 1995. Pp. 29-61.
Ramos Samuel. “Psicoanálisis del mexicano” en El ensayo mexicano moderno, selección, introducción y notas de José Luis Martínez. 3ra reimpresión, Fondo de Cultura Económica, México, 1995. Pp. 487-503.





[1] Samuel Ramos “Psicoanálisis del mexicano” pág.491
[2] Ídem.
[3] Ibíd. Pág. 497
[4] Robert Greene”Introducción. “La actitud medrosa” pág. 23
[5] Óp. cit. pág. 487
[6] Rosario Castellanos “La abnegación: una virtud loca” pág. 666.
[7] Óp. Cit. Pág. 490
[8] Adolf Hitler, “las experiencias de mi vida en Viena” pág. 39